No hay pruebas fiables de que los cinturones de castidad se usaran en la Edad Media. Los historiadores interpretan como una broma el dibujo más antiguo que se conoce, de 1405; los relatos medievales que mencionan cinturones con cerradura son satíricos, y muchos de los cinturones de los museos probablemente se fabricaron en el siglo XIX, cuando se popularizó la historia del marido medieval que encierra a su esposa.
¿Existieron los cinturones de castidad medievales?
En The Medieval Chastity Belt: A Myth-Making Process («El cinturón de castidad medieval: un proceso de creación de mitos», Palgrave Macmillan, 2007), el medievalista Albrecht Classen, de la Universidad de Arizona, volvió a examinar las pruebas. El resumen de la editorial es tajante: «no hay pruebas firmes de que los cinturones de castidad se usaran nunca en la realidad» (Google Books, en inglés). Al reseñar el libro en la American Historical Review, la historiadora Ruth Mazo Karras empezaba así: «No debería hacer falta otro clavo en el ataúd del cinturón de castidad. Sin embargo, como el droit de seigneur [derecho de pernada], este mito se niega a morir» (AHR, 2009, en inglés).
Classen señala también lo que falta. El cinturón «nunca aparece en textos ni obras de arte serios», y «ningún autor de sermones, de textos penitenciales ni de obras didácticas o jurídicas ha mencionado nunca el cinturón de castidad» (Classen, History News Network, 2015, en inglés). En su opinión, esto se debe «probablemente a que ya la idea básica que lo sustenta contradice las necesidades básicas del cuerpo humano (femenino)».
Breve cronología
| Cuándo | Fuente | Qué muestra |
|---|---|---|
| Literatura antigua | El «ceñidor de castidad» | Un símbolo de la virginidad que quitaba el marido; no impedía físicamente las relaciones sexuales |
| Textos religiosos medievales | Cingulum castitatis («cinturón de castidad») | También un símbolo, asociado a los hombres más que a las mujeres |
| Hacia 1399–1400 | Giovanni Sercambi, Novelle | Un dispositivo con cerradura en un relato satírico |
| 1405 | Konrad Kyeser, Bellifortis | El primer dibujo conocido, que los historiadores interpretan como una broma |
| Siglo XVI | Hywel o Fuallt | Sátira, no un registro de uso |
| Siglos XVIII a XX | Campañas médicas contra la masturbación | Se inventan dispositivos de restricción reales; muchos se patentan en el siglo XIX |
| Siglo XIX | Escritores y «museos de la tortura» | Se difunde la leyenda de los cruzados; se fabrican muchos de los cinturones que se conservan |
| 2007 | El estudio de Albrecht Classen | «No hay pruebas firmes» de su uso en la Edad Media |
Las fuentes de cada fila están enlazadas en las secciones siguientes.
La leyenda de los cruzados
La historia conocida es así: un caballero que parte hacia las Cruzadas encierra a su esposa en un cinturón de hierro y se lleva la llave. Hasta que apareció su libro, escribe Classen, la mayoría de los autores no especializados y muchos estudiosos «simplemente daban por hecho» que el cinturón existía en la Edad Media y que «lo usaban habitualmente los caballeros que partían a una cruzada o a otras operaciones militares» (History News Network). Señala que muy pocos historiadores de la cultura «han examinado alguna vez con detenimiento las fuentes» que mencionan el cinturón de castidad, y que el tema «cobró gran importancia en el siglo XIX, cuando muchos autores de obras eruditas y menos eruditas empezaron a insistir en el cinturón de castidad como un instrumento monstruoso que los maridos medievales usaban para someter a sus esposas».
Una segunda leyenda atribuye la invención del cinturón a Francesco II da Carrara, señor de Padua hacia 1400. Karras señala que Classen la «desmonta con éxito».
Lo que dicen realmente los textos medievales
La reseña de Karras resume las pruebas que Classen volvió a examinar:
- Cinturones como regalo. Las referencias literarias a un cinturón entregado como regalo de boda «no tienen nada que ver con un cinturón de castidad».
- Cerraduras y llaves. El lenguaje de cerraduras y llaves de la literatura medieval se entiende mejor como una alusión velada al sexo, y las referencias a un hombre que tiene «la llave del corazón de una mujer» ni siquiera tienen por qué ser directamente sexuales. Ninguno de los dos casos describe un dispositivo.
- Cinturones simbólicos. En Guigemar, de María de Francia, un cinturón protege la fidelidad de la dama porque da a los amantes un medio para reconocerse. En eso funciona como el antiguo ceñidor de castidad, un símbolo que «no impedía físicamente el coito».
- Sátira. Los pocos textos que describen dispositivos con cerradura, entre ellos las Novelle de Giovanni Sercambi (hacia 1399–1400), el Bellifortis de Kyeser (1405) y un texto de Hywel o Fuallt (siglo XVI), «no describen, según el convincente análisis de Classen, una práctica real, sino que son satíricos e irónicos».
El Bellifortis de Kyeser: el primer dibujo (1405)
Konrad Kyeser (también escrito Conrad) fue un ingeniero y artista alemán cuyo Bellifortis es un libro ilustrado sobre máquinas de guerra. Classen explica que, junto a diseños serios, Kyeser «ofreció varios ejemplos hilarantes de artilugios que eran producto de la pura imaginación, como el cinturón de castidad», y que lo rotuló como procedente de Florencia. Su veredicto: «es una broma, nada más, como indican el contexto y lo monstruoso de la jaula de metal».
La broma cuajó. Según la editorial del libro, «algunos poetas y artistas de los siglos XV y XVI también se refirieron a este objeto». Los ejemplos literarios que encontró Classen «pertenecen sistemáticamente al género de la sátira».
Los cinturones de castidad de los museos: objetos reales, fechas posteriores
Las colecciones de los museos incluyen cinturones de castidad de metal, algunos todavía catalogados con fechas de los siglos XV o XVI (ejemplo del Science Museum, en inglés). El Science Museum de Londres describe así un cinturón de hierro con bisagras forrado de terciopelo rojo: «La documentación asociada a este objeto afirma que podría datar del siglo XVI, pero lo más probable es que se fabricara en el siglo XIX». La misma ficha añade que «argumentos recientes sugieren que no son más que mitos victorianos» (Science Museum Group).
Classen describe los «museos de la tortura medieval» del siglo XIX como «abastecidos sobre todo de objetos modernos (!) producidos en Inglaterra en aquella época». Un cinturón en una vitrina demuestra que alguien lo fabricó. No demuestra cuándo se fabricó ni que alguien lo llevara; para fechar un objeto hacen falta pruebas de su procedencia y de cómo se fabricó, no solo la etiqueta que se le puso.
Los dispositivos de restricción que sí existieron
Los dispositivos de restricción genital sí existieron, más tarde y por lo que los médicos de la época consideraban una razón médica. En 1758, Samuel-Auguste Tissot publicó El onanismo: tratado sobre las enfermedades producidas por la masturbación. En el siglo XIX, los médicos advertían de que perder semen dañaba la salud, y «se patentaron numerosos dispositivos contra la masturbación para prevenir la “espermatorrea” (debilidad causada por la pérdida de semen)» (Wellcome Collection, en inglés).
El Science Museum conserva un ejemplar británico fechado entre 1871 y 1930, un dispositivo de metal que en su día se sujetaba con una correa de cuero. Describe el objeto como «uno de los varios dispositivos similares que se inventaron en los siglos XVIII, XIX y XX para impedir la masturbación» (Science Museum Group). Eran dispositivos médicos, no cinturones para asegurar la fidelidad de una esposa. La Wellcome Collection atribuye a los sexólogos del siglo XX, entre ellos Alfred Kinsey (1948) y Masters y Johnson (1966), el mérito de haber desterrado por fin las teorías en las que se basaban.
Del mito a los productos actuales para adultos
Los cinturones y las jaulas de castidad de hoy son productos para adultos que se llevan con consentimiento y de mutuo acuerdo. Son un invento moderno, no la supervivencia de una costumbre medieval. Para la historia más reciente de los dispositivos masculinos, consulta nuestra historia de las jaulas de castidad; para saber cómo funcionan los cinturones actuales, consulta qué es un cinturón de castidad.
Cómo valorar una afirmación sobre el cinturón de castidad
- ¿Cuándo se escribió la fuente? Una afirmación sobre la Edad Media necesita una fuente medieval, no una versión del siglo XIX.
- ¿Qué tipo de fuente es? La sátira, la poesía amorosa y la metáfora no son registros de una práctica.
- ¿Cómo se fechó el objeto? Busca pruebas de su procedencia y de cómo se fabricó, no solo una etiqueta.
- ¿Un ejemplo aislado o una práctica común? Un solo objeto o relato no demuestra que algo estuviera extendido.
Preguntas frecuentes
¿Encerraban los cruzados a sus esposas en cinturones de castidad?
No hay pruebas firmes de ello. La historia se popularizó en el siglo XIX, y los textos medievales que mencionan cinturones con cerradura son satíricos.
¿Cuándo se inventó el cinturón de castidad?
El dibujo más antiguo que se conoce está en el Bellifortis de Konrad Kyeser, de 1405, y los historiadores lo interpretan como una broma. Muchos de los cinturones de metal que se conservan parecen haberse fabricado en el siglo XIX.
¿Son falsos los cinturones de castidad de los museos?
Son objetos reales, pero a menudo mucho más recientes de lo que indicaban sus antiguas etiquetas. El Science Museum de Londres afirma que uno de sus cinturones probablemente se fabricó en el siglo XIX y no en el XVI.
¿Se usaban cinturones de castidad en la época victoriana?
Muchos de los cinturones que hoy están en museos probablemente se fabricaron en el siglo XIX, pero eso demuestra que se fabricaron, no que alguien los llevara. El Science Museum de Londres señala que argumentos recientes sugieren que los cinturones de castidad «no son más que mitos victorianos». Los dispositivos de restricción documentados de esa época son otra cosa: dispositivos contra la masturbación, inventados entre los siglos XVIII y XX, muchos de ellos patentados en el XIX, cuando los médicos creían que la masturbación perjudicaba la salud. Eran dispositivos médicos, no cinturones para imponer la fidelidad.
¿Por qué persiste el mito medieval?
Es una historia llamativa que convenía a escritores posteriores. La editorial de Classen señala que los estudiosos modernos «abrazaron con gusto la idea del cinturón de castidad porque les proporcionaba un eficaz grito de guerra para denigrar el mundo medieval».
